13 de marzo de 2011

¿Qué opino sobre el futuro de Bogotá?

Son tantas las necesidades que tiene Bogotá como ciudad y tantas las respuestas técnicas que podemos dar, que tal vez podríamos escribir una tesis doctoral sobre el tema. Se han escrito muchos libros, infinidad de expertos han diagnosticado las posibles soluciones para sacar a Bogotá de la situación en la que esta, se han escrito manuales de políticas públicas de gestión orientadas a la modernización de la ciudad, aportes muy valiosos todos. Pero, no he visto ningún documento sobre la responsabilidad que los ciudadanos tenemos en esta labor de recuperación de la ciudad.
El desarrollo de cualquier sociedad depende en gran medida de la relación equilibrada entre instituciones y ciudadanos, pues no podría haber un dialogo si no existiera alguna de las dos partes. Las instituciones organizan, gestionan, producen normas para que la sociedad pueda vivir y convivir en un espacio determinado, en este caso, la ciudad de Bogotá. Pero si los ciudadanos no cumplen estas normas, no participan en sus procesos de validación, no cuestionan su utilidad, y sobre todo no las replican y las enseñan a todos aquellos que hacen parte de la ciudad, tenerlas no sirve de nada.
El concepto de corresponsabilidad cobra importancia aquí, pues, como ciudadanos no podemos criticar y quejarnos de todo lo que sucede en nuestra ciudad cuando nosotros mismos o no participamos para cambiar aquello con lo que no estamos de acuerdo, o favorecemos la cultura del atajo, o no cumplimos las mínimas normas de convivencia. ¿Por qué nos colamos en las filas de los bancos y/o de Transmilenio?; ¿Por qué nos pasamos los semáforos en rojo/amarillo?; ¿Por qué no cruzamos las calles por la cebra?;¿Por qué no usamos los puentes peatonales?; ¿Porqué apuñalamos a aquellos que no sean de nuestro equipo de futbol?; ¿Por qué conducimos luego de habernos tomado unos tragos?; ¿Por  qué botamos basura en las calles, o a las alcantarillas?; ¿Por qué no respetamos los pasos peatonales y las ciclorrutas?; ¿Por qué no usamos los paraderos de buses correctamente, y en cambio hacemos parar el bus en cualquier parte?; ¿Por qué no usamos menos veces a la semana el carro y más la bici?; ¿Por qué parqueamos en los lugares que tienen la señal de prohibido parquear?...
Si queremos que en un futuro nuestra ciudad propenda a transformaciones equitativas y positivas, nosotros como ciudadanos tenemos gran parte de la responsabilidad en este proceso. Debemos hacer veedurías permanentes a nuestras instituciones y a nuestros gobernantes, tenemos que participar en la toma de decisiones, y sobre todo tenemos que dar ejemplo de responsabilidad ciudadana para poder exigir normas y comportamientos sostenibles en el tiempo y de acuerdo a las necesidades de la sociedad y de la ciudad.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

La indiferencia se cura el dia en que elijamos correctamente nuestros dirigientes y estos se encargen de demostrar que las leyes si sirven, o por lo menos en la mayoria de los casos. Somos indiferentes porque el mismo sistema no nos hace cumplir cabalmente las leyes que pasan años escribiendo.

laparada dijo...

Anónimo, gracias por leer y por comentar. Creo que la responsabilidad ciudadana es un deber que no ha sido ejercido de la mejor manera en nuestra historia.
Estamos adportas de un gran cambio en la ciudad, pero depende de nuestra capacidad para tomar decisiones más allá de lo que se nos dice, decisiones pensando en lo que realmente necesitan la ciudad y sus ciudadanos.

Iván Jiménez dijo...

Ana! Hasta ahora lo logro leer con calma! Recuerda que ando por Nueva York y el trabajo ha estado duro. Estoy de acuerdo contigo la responsabilidad de los ciudadanos es clave para el desarrollo de una ciudad. Pocos ciudadanos utilizan las diversas herramientas que les da la constitución como las que tu mencionas veedurías y demás que les permitan controlar de manera activa la ejecución de políticas públicas. Eso sin embargo, siendo entendible desde el punto de vista productivo, ya que un ciudadano común y corriente (obviamente no una firma) no tiene incentivos diferentes al bienestar común para realizar este tipo de acciones.

Menos entendible eso sí, el hecho de que la corresponsabilidad de la que hablas y el concepto de buen ciudadano no se traduzcan en acciones fáciles y simples del día a día, que no requieren un esfuerzo alguno diferente del respeto por el prójimo y por la comunidad y que no necesitan ni de motivos ni de acción. El bogotano de nacimiento y el bogotano por adopción, debería ser un ciudadano ejemplar que no se pasa los semáforos en rojo, que bota la basura en la caneca, que para los buses en los paraderos, etc. Eso a mi modo de ver y como tú lo presentas es clave para construir una ciudad amable, abierta e incluyente. Y claro, no hace falta un estudio de ningún tipo para demostrarnos que si respetamos al otro y a nuestra comunidad podemos vivir en un lugar mejor.

laparada dijo...

Gracias por leerlo, en medio de tus ocupaciones!! jejej!!! De acuerdo con lo que dices, de hecho creo que precisamente en las cosas básicas es que radica el problema. Si no somos capaces de no pasarnos un semáforo en rojo, o de separar la basura, pues que más podemos pedir. Y justo por estos días, del Mundial, he estado pensando, que no tiene ningún sentido que un triunfo deportivo termine en muertes...

Por eso, cada día me convenzo más, que necesitamos, con urgencia una intervención de pedagogía en respeto y cultura de la vida y la tolerancia, para poder convivir en estos espacios urbanos!