16 de febrero de 2011

De mi paso por Darwin, Australia















Darwin es la ciudad más grande del territorio norte de Australia. Fue reconstruida, tras el paso del Ciclón Tracy el 25 de diciembre de 1947, luego de que vientos de 280Km por hora arrasaran con la mitad de los edificios y casas de la ciudad. Después de este desastre, los distintos gobernantes que por allí han pasado se han encargado de pensar la ciudad a futuro, razón por la cual la inversión en la reconstrucción estuvo enfocada en prevenir los daños frente a futuros ciclones. Esto ha generado un estilo de vida orientado hacia la prevención de desastres, tanto en la arquitectura, como en la infraestructura vial y marítima, en el diseño de los actividades al aire libre, el transporte, la educación, la política y la economía.

Cuando llegue al aeropuerto de Darwin, un 12 de septiembre a la 1am, sentí el golpe del calor… Tan pronto me baje del avión y con la ansiedad/emoción de ver a mi hermana menor y a mi sobrina, casi no me doy cuenta de las particularidades de mi entorno. Valga decir que desde el avión ya mi mente entró en modo playero, asafatas con uniformes muy coloridos anunciaban la llegada a un destino caluroso y tropical. Cuando nos sirvieron la primera comida del vuelo, la cena, sentí de nuevo ese aire a mar, pues las ofertas del menú eran a base de pescado. Por recomendación de mi asafata, comí “baramundi” un pez típico de allá, de carne muy blanda y fresca.
Mientras caminaba en busca de mi hermana, miraba a mi alrededor y trataba de encontrar señales que me indicaran algo sobre la ciudad. Empecé a ver muchas personas provenientes de Asia, turistas jóvenes provenientes de Europa y australianos de origen campesino, (para los que no sabían, SI, en Australia hay muchos campesinos que viven de lo que producen en sus fincas). Fue desde ese mismo momento que me di cuenta que la ciudad a la cual estaba llegando albergaba ciudadanos de lugares del mundo, tan remotos como la misma Australia, y fue ahí cuando caí en cuenta de lo lejos que estaba.

Mis primeras dos semanas fueron de reconocimiento de la ciudad. Debido al intenso calor, (entre 32 y 37 grados centígrados), el aire acondicionado se convierte en el mejor amigo de todo Darwinense, y yo no fui la excepción. El único inconveniente lo sufrió mi garganta, pues los cambios drásticos de temperatura me tuvieron, al menos el primer mes, casi sin voz.
Mientras superaba mi dolor de garganta fui descubriendo las calles que me llevaban al centro, las ciclorrutas que me conducían alrededor de toda la ciudad, los parques públicos, las playas, los mercados, y las costumbres a las cuales tenía que adaptarme. Por ejemplo, los sitios comerciales los abren a las 8am y los cierran a las 5pm, solo algunas tiendas de barrio las cierran a las 7pm, pero no mas tarde de eso. El concepto de domicilios no existe, solo había una pizzeria que lo hacía…solo una!!!; Conducir carro y bici por la izquierda; saludar a todo el que saluda, pues la gente es demasiado amable; aprender a convivir con las comunidades aborígenes; entender el sistema de reciclaje de las basuras, que si se cumple; no meterme al mar para evitar ser picada por aguamalas o atacada por un cocodrilo de agua salada; Conocer las zonas en las que salen, de repente, canguros a la carrera; y así muchas más.

Quede impresionada con lo bien señalizada que se encuentra la ciudad. Hay señales para absolutamente todo, desde los round points mas complejos que haya visto antes, hasta para señalizar zonas en las que pueden haber canguros o cocodrilos. (ver fotos en el foto stream de fliker). Uno de mis descubrimientos favoritos fue el de la señalización de la ciclorruta compartida, (miren la foto arriba), esta señal indica: conserve su izquiera y muestra la imagen de una bicicleta, de un peatón y de un perro. Si señores, esas ciclorrutas permiten el tránsito de esos tres y además existen ciclorrutas exclusivas para bicicletas. En Bogotá también tenemos ciclorrutas compartidas… la diferencia es que esto no esta reglamentado, y se convierte en un dolor de cabeza desplazarse por ellas. Por ejemplo, por la ciclorruta de la 11 entre la calle 72 y la 28, transitan: biciletas, peatones, animales y vendedores ambulantes, es una verdadera hazaña desplazarse por allí. ¿Cuándo reglamentaremos el uso de las ciclorrutas en Bogotá? Es necesario tener ciclorrutas compartidas y ciclorrutas exclusivas para bicis, cada vez mas personas estamos utilizando la bici con un medio alternativo de transporte, y queremos que el uso de esta sea parte vital del nuevo sistema integrado de transporte.

Debido a mi imposibilidad de quedarme quieta y/o desocupada, no soporte la sensación de vacaciones de tres meses, y me busque algo que hacer. Encontré, gracias a mi hermana, quién vio un anuncio en el periódico, un centro para refugiados: Melaleuca Refugee Centre, http://www.melaleuca.org.au/ Escribí un correo manifestando mi intención de ser voluntaria y al otro día estaba cuadrando un horario de trabajo. Fue una experiencia muy interesante, conocí personas de Timor del Este, Sudan, Somalia, Nueva Guinea. Gracias a la amabilidad de todo el equipo de Melaleuca, pude utilizar algo de mis conocimientos sobre retornos y reubicaciones en el proceso de adaptación a una nueva vida, de personas que han atravesado experiencias traumáticas. Además de esta labor, hice muy buenos amigos, que espero vengan a Colombia pronto y les pueda mostrar este lado del mundo.
Otra de las labores que con las que pude aportar algo a Melaleuca, fue la preparación de los kits para ciclón, pues como describía al principio de este relato, Darwin fue arrasada por un ciclón hace muchos años, y es una ciudad que por su ubicación geográfica es propensa al paso de estos. Y no se equivocaban los meteorólogos al insistir en que hiciéramos los kits y las charlas preventivas pronto, pues se acercaba una temporada de ciclones. No tardo mucho en pasar el primero, el 15 de febrero de 2011 el Ciclón Carlos paso por la ciudad dejando daños materiales de consideración.

De mi experiencia en Darwin me quedaron muchas lecciones, y me alegra haberlas aprendido de primera mano, pues definitivamente la experiencia directa da perspectiva. Australia es un país muy grande, para conocerlo y entenderlo se necesitan al menos dos años viajando y viviendo temporadas cortas en cada ciudad para entender el sistema político, social, económico y cultural. Esta vez solo tuve tres meses en Darwin una ciudad de 400.000 mil habitantes, ¿ahora, que ciudad seguirá?

5 comentarios:

Ana Maria Rodriguez Contreras dijo...

uishhhhhhh el mundo es tan grandeeeeee pero yo voto por Santamarta y Mompox

laparada dijo...

Tu deberías contarnos que has aprendido de Seoul....

Ana Bradbury dijo...

Cómo así aniro, ese el próximo destino?? LOLA sigue escribiendo!!! qué maravilla :)

ESTA ESQUINA dijo...

400 mil habitantes? Más de eso tiene Valledupar, que horror!

laparada dijo...

Seguiré escribiendo Ana Bradbury, lo prometo!!

ESTA ESQUINA, imaginate, 400 mil habitantes!! La diferencia con Valledupar esta en las distancias al interior de la ciudad. En Valledupar no se necesita un sistema de transporte tan elaborado como en Darwin; Eso si, el calor es parecido, y confieso que no cambiaría el río Guatapurí por ningún mar!!!